viernes, 15 de enero de 2010

Sonrisa

Sigo buscando la más simple de las respuestas, con mi sonrisa siempre bien puesta a pesar del esperpento de estas mentes nuestras, que cada vez somos más bobos, nuestra idiotez se eleva exponencialmente cual globo y seguimos bailando con lobos, buscando el logos, creyéndonos más listos y volviéndonos más locos, no somos pocos los que andamos bajo los focos, focos de realidad absurda, vestida de la vanidad más burda y borde, elegimos el camino como si fuera un acorde, y acobardados, sigo teniendo los bolsillos agujereados y nada cambia, siguen sufriendo los niños en Gambia, siguen encaprichados los niños de mi querida España, rodeado de una sociedad que se ensaña y no enseña la parte dura que la vida desempeña y que nos jode y no pasa nada, yo seguiré con la sonrisa en mi cara, boceto de la mentira más macabra, don de Dios otorgado en forma de palabra, idealista como Don Quijote “tronco estás como una puta cabra” me dicen, ya han acabado los días felices pero ahora vendrán otros, estoy harto de escuchar lo bonito de dos días de amor: ¿Qué os pasa a vosotros?, dos meses de vida y dos días de llanto a vuestros corazones rotos, enserio que me río de la hipocresía de aquellos porreros que creen hacer filosofía por poner cuatro versos de Lorca, este es mi punto: ¿Por qué no se ahorcan?, no niego la cultura a nadie: la bendigo, lo único que digo es que amigo no pongáis poesía en Google, no hacéis buen uso de ello y lo tratáis como un burdel. Aún así, mi risa no desaparece, a pesar de que la situación bien se lo merece, pues bien dime de que presumes y ya te diré yo de lo que careces…

viernes, 8 de enero de 2010

Cinco minutos

Te robo cinco minutos y hago un inciso: concédeme tan solo el tiempo preciso, será precioso ver el paraíso desde mi piso. Tengo una cama y tú el pelo liso. Último aviso, se está yendo el tren del que quiso, quedarse contigo y ser sumiso. Su misión, ser el único y ninguna condición. ¡Acción! y ¡corten! Espero que mis cosas no te importen, que no se noten, que yo hago el tonto por deporte, me basta con que me soportes un poco, o nos volvamos los dos locos, pero no locos por el canto, sino por el encanto y de anotarnos algún que otro tanto importante, ir de frente y tirar para adelante. He ahí mi pequeño proyecto, ser el delfín, que no ve el fin de este sinfín y nada siempre recto, en esta impresionante atmósfera, llena de sensaciones, un frenesí de emociones, erecto el mundo de ver como te pones, me pones, le pones, fuera el resto de tontorrones, este no es sitio para mormones.

Mi yo mismo

Lo más duro es seguir sintiéndonos expertos, mirar el mundo con los ojos siempre tuertos, vivir sabiendo que acabaremos muertos, corruptos por dentro, creemos nos que somos el centro. ¿Centro de qué? ¿De quién? ¿Vamos a hacerlo todo siempre al dos por cien? Nadie nos dirá que es lo que tiene que estar bien, pero, me resguardo en mi Zen y me voy de cena, incrementando lo contrario a la pena, felicidad en vena, tres colegas, seis rubias y ningún problema, disfruto de esto y no molesto, no me quemo con temas nefastos pues no soy Hefesto, no busco causar en la gente cualquier tipo de efecto, me importan menos uno mis defectos, sigo encajando las piezas precisas en mis textos, te gustan guay, que no: lo siento, será que desperdicio mi talento, o que no lo entiendes porque eres algo lento. No pasa nada viejo, seguro que te ruborizas cuando me lees y se te nota de lejos. Aún así, sé que no soy un experto, me frustra no poder llevarme en una noche a veinte tías al huerto, sigo mirando el mundo a mi modo, sigo sin dar un palo al agua y sin hincar los codos, me turba lo que pienso yo y no lo que piensen todos. Me da igual si me llega la hora: nunca me quejaré de mi vida de ensueño y de metáfora.