viernes, 8 de enero de 2010

Cinco minutos

Te robo cinco minutos y hago un inciso: concédeme tan solo el tiempo preciso, será precioso ver el paraíso desde mi piso. Tengo una cama y tú el pelo liso. Último aviso, se está yendo el tren del que quiso, quedarse contigo y ser sumiso. Su misión, ser el único y ninguna condición. ¡Acción! y ¡corten! Espero que mis cosas no te importen, que no se noten, que yo hago el tonto por deporte, me basta con que me soportes un poco, o nos volvamos los dos locos, pero no locos por el canto, sino por el encanto y de anotarnos algún que otro tanto importante, ir de frente y tirar para adelante. He ahí mi pequeño proyecto, ser el delfín, que no ve el fin de este sinfín y nada siempre recto, en esta impresionante atmósfera, llena de sensaciones, un frenesí de emociones, erecto el mundo de ver como te pones, me pones, le pones, fuera el resto de tontorrones, este no es sitio para mormones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario